Solo por Estudiantes Politecnicos

LA PALABRA

La palabra hablada o escrita es la expresión más perfecta de nuestro pensamiento, nos revela al mundo exterior y es el vínculo más potente y eficaz de nuestras relaciones recíprocas. La palabra hablada o escrita, sirve para comunicar lo que queremos, expresar sentimientos, convencer, negociar, mandar, informar, legislar, comunicar, etc. Sin la palabra por ejemplo, no conoceríamos la historia, como la conocemos ahora.
Sin la palabra la transmisión del conocimiento se truncaría fácilmente.
Sin la palabra, la comunicación entre las personas sería más difícil y estaría empobrecida.
La palabra posee el poder de la persuasión, sugestión o seducción.
En conclusión sin la palabra no somos nada!

 

Sandra Torres

Ecuatoriano

  • Abogado
  • Profesor del colegio Vicente Rocafuerte
  • Vicerrector del colegio Vicente Rocafuerte
  • Subsecretario de Gobierno
  • Secretario general de administración pública
  • Visitador consular
  • Delegado del Gobierno para el estudio de leyes
  • Escritor
  • Presidente del Centro Universitario de Guayaquil
  • Presidente de la Federación del Sur de Estudiantes Universitarios

osé de la Cuadra nació en Guayaquil, el 3 de septiembre de 1903. Su infancia desarrollo en una relativa estrechez económica.

De la Cuadra realizó sus estudios en su ciudad natal. En 1921, culminó el bachillerato en el Colegio Nacional Vicente Rocafuerte, y en 1929, se graduó de abogado en la Universidad de Guayaquil.

La vida universitaria De la Cuadra fue alternada con el magisterio, el periodismo, la política y la literatura. Desempeñó las funciones de profesor de Moral y Gramática en el Colegio Vicente Rocafuerte; también fue bibliotecario y, con los años Vicerrector del mismo plantel.

Las primeras incursiones literarias pertenecen a su época de colegial. Durante 1919-1920 formó parte de laredacción de la revista “Juventud Estudiosa”. En ella colaboraron, entre otros bandos, Medardo Ángel Silva, José Maria Egas, Jorge Carrera Andrade, Augusto Arias, Gonzalo Escudero, todos ellos cultivadores del “retrasado modernismo ecuatoriano” del que José de la Cuadra no se pudo sustraer. De allí que las primeras publicaciones tengan esta influencia. En la ya mencionada “Sangre de Incas. A la memoria de Santo Chocano”, “A la pálida”.

A la época del estudiante universitario corresponden sus primeras actividades políticas. Fue presidente del “Centro Universitario de Guayaquil” y de “La Federación del Sur de Estudiantes Ecuatorianos”. En 1925, en unión de sus coidearios, fundó “la Universidad Popular”.

Es probable que en 1931 haya escrito “Los monos enloquecidos”. Así lo indica de la Cuadra por medio de las palabras “del protagonista al autor”, que sirven de introducción a la obra, sin embargo, el texto inconcluso de esta obra no se publico hasta 1951.

Desde 1931 hasta 1935, De la Cuadra colaboró en revista “Semana Grafica”, publicada por la editorial “El Telégrafo”.

En 1932 sale a la luz, en España, una colección de cuentos titulada “La vuelta de la locura”. Eran seis relatos de los cuales cinco habían formado parte “El amor que dormía”, y otro, había integrado “Repisas”.

En 1932 se publico la primera edición de “Horno”. El libro comprendía once cuentos; en estas páginas campea “el dolor, la venganza, la miseria, las aberraciones sexuales, reclamando enmiendas”. Una segunda edición data de 1940, y en ella se incluye “La tigra”.

En 1933, aparecieron una serie de artículos literarios, tanto en periódicos nacionales como en revistas extranjeras. En la Revista “Americana” de Buenos Aires se publicaron: “Iniciación de la novelística ecuatoriana”, “Advenimiento literario del montubio” y “¿Feísmo? ¿Realismo¿”. En la Revista “Claridad”, también de Buenos Aires, publico unartículo dedicado a la poesía de Gonzalo Escudero y, en Guayaquil, escribió para “El Telégrafo” “Personajes en busca de autor”,

La gran obre narrativa de José de la Cuadra, “Los Sangurimas”, fue publicada en Madrid en 1934. Contenía ademáscinco cuentos: “Sangre expiatoria”, “Candado”, “Calor de yunga”, “Barraganía” y “Shishi la chiva”.

En 1937, publicó en el editorial “Imán” de Buenos Aires, su ensayo sobre el montubio ecuatoriano. En este tratado, de la Cuadra recoge todos sus conocimientos sobre el alma y costumbres del hombre de nuestro litoral.

El 14 de octubre de 1937, aparece “Ecuador, país sin danza”, este es un ensayo en el cual indica las razones por las que, según el autor, nuestro pueblo no baila.

En 1937 interviene nuevamente en la política. Fue Secretario General de la administración del General AlbertoEnríquez.

En 1938, mientras trabajaba en el Gobierno de Enríquez, fue designado agente consular, cargo que le permitió visitar distintos países de Sudamérica y ponerse en contacto con notables escritores.

En 1938, publicó su ultimo libre “Guasinton”. Se trata de una colección de catorce cuentos, dos crónicas y seis reseñas que comprenden diferentes momentos de su creatividad literaria y, por lo tanto, datan de diferentes fechas; unas incluso, no se han podido precisar.

En 1938, se imprimió el Folleto “Sanagüin, novela azuaya”.

En 1940, apareció en la revista “Hombre de América”, de Buenos Aires, el cuento “Galleros”; lo fabulesco y lo legendario van a caracterizar este relato.

José de la Cuadra falleció en su ciudad natal, el 2 de febrero de 1941, en plena actividad literaria, cuando proyectaba escribir dos biografías, una, sobre el General Eloy Alfaro y, otra sobre Pedro Montero, caudillos liberales ecuatorianos.

SUS OBRAS LITERARIAS

Es evidente que su temprana madurez hizo notar en los años treinta, con una producción que no cesaba de aparecer bajo el rigor de una clarísima inteligencia y las demandas de un gusto bien cultivado. En todo el corto lapso de menos de un decenio, consiguió de la Cuadra la creación de cuentos, novelas, artículos y ensayos, que tienen mas cualidades de solidez y gracia que los trabajos que otros se han esforzado en realizar en un tiempo tres veces mayor. Y ellos, a pesar de que de la Cuadra sentía repugnancia por la improvisación, vicio de mediocres. Pero las tentativas reveladoras dataron de la época de su adolescencia. Esto es, de cuando el autor apenas contaba dieciséis años de edad. Para entonces demostraba ya un talento fecundo, que naturalmente vacilaba -eso es lo que conmueve por ser signo de honradez intelectual en el periodo difícil de la iniciación– entre inexperiencias de técnica, debilidades en el enfrentamiento a los asuntos, inestable dominio del lenguaje literario.

Entre sus principales obras son:

  • Oro de sol (1925)
  • Nieta de Libertadores
  • El extraño paladín
  • El amor que dormía (1930)
  • Repisas (1931)
  • Horno
  • La Tigra
  • Los Sangurimas (1934)
  • Los monos enloquecidos (1951)

Por: Lorena Loor G.

http://html.rincondelvago.com/jose-de-la-cuadra.html

http://www.roland557.com/ficcion/de_la_cuadra.htm

Medardo Ángel Silva nació en Guayaquil el 8 de junio de 1898, y murió de forma trágica el 10 de junio de 1919 en la misma ciudad (dos días después de haber cumplido 21 años). Escritor, poeta, músico y compositor, es considerado el mayor representante del modernismo en la poesía ecuatoriana. Quedó huérfano de padre a muy temprana edad y su madre, con la pequeña pensión que su esposo les había dejado, construyó una modesta casa en la Avenida del Cementerio. De niño entró a estudiar en la escuela de la Filantrópica, cercana a su casa. Por esa época todas las tardes, decansando sobre una hamaca, contemplaba el interminable desfilar de los entierros rumbo al cementerio. De allí la fijación que el poeta expresaría más tarde hacia la muerte. También de niño le gustaba mucho la música, e incluso solía practicar con frecuencia el piano en el convento de los padres agustinos.

Por el año de 1910 ingresó al colegio Vicente Rocafuerte, pero al cuarto año tuvo que abandonar sus estudios por falta de recursos. Entonces entró a trabajar en una imprenta local. Luego de abandonar el colegio, comenzó a intentar publicar sus primeros poemas. Estos fueron rechazados al principio por los diarios más importantes de Quito y Guayaquil, pero poco a poco empezaron a aparecer publicados en pequeñas revistas literarias que comenzaron a darle notoriedad. Aunque Silva no se graduó de bachiller, su condición de autodidacta lo llevó a ser maestro escolar e incluso a leer en francés; así se le facilitó el contacto con la poesía de los simbolistas franceses (Paul Verlaine, Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire), quienes llegaron a ser sus más grandes referentes. Las influencias en su poesía, además, fueron el modernismo de Rubén Darío y el misticismo de Amado Nervo.

Para 1915 sus poesías, que mostraban una marcada melancolía, eran ya aceptadas en todos los diarios del país; además el joven adolescente entró a trabajar como editor en diario El Telégrafo, el cual era en ese tiempo el periódico de mayor circulacón nacional. En las páginas de este diario es que logra publicar por entregas su pequeña novela, María Jesús. En 1918 publica su primer y único libro de poesías, El árbol del bien y del mal. Del mismo sólo imprime 100 copias, por falta de recursos. Aunque el libro recibió aclamación por parte de los críticos de su tiempo, las ventas no fueron nada buenas, llegando incluso Silva a incinerar gran parte de los ejemplares al ver que en una librería no se había vendido ni uno.

Sin embargo, la popularidad de Silva en el ámbito literario seguía creciendo. Mas entonces ocurrió la tragedia. La muerte de Medardo Ángel Silva sigue siendo un misterio sin esclarecer: a los 21 años el joven poeta murió de un tiro en su cabeza junto a la casa de su novia, por lo que se declaró que fue un suicidio. También influyó en esta creencia el contenido de los poemas de Silva, el cual incluso llamó a la Muerte la libertadora del horror de la vida.

Pero posteriores análisis ponen en duda la teoría de que se habría suicidado, ya que la bala entró por detrás de su oreja. Sin embargo, nunca se investigó más allá y fue enterrado sin los ritos fúnebres católicos, asumiéndose que su muerte fue un suicidio y esto ha llevado a la construcción de un imaginario popular acerca de sus últimas horas, en él se habla desde que habría estado jugando con el arma y que su muerte fue un accidente, hasta que por una decepción amorosa habría tomado esa trágica decisión.

 Entre sus famosas obras literarias están:

  • El árbol del bien y del mal (poesías, 1918)
  • María Jesús (novela, 1919)
  • La máscara irónica (ensayos)
  • Trompetas de oro (poesías)
  • El alma en los labios

 El Alma en los Labios
Para mi amada

“Cuando de nuestro amor la llama apasionada
dentro tu pecho amante contemples extinguida,
ya que sólo por tí la vida me es amada,
el día en que me faltes me arrancaré la vida.

Porque mi pensamiento, lleno de este cariño
que en una hora feliz me hiciera esclavo tuyo,
Lejos de tus pupilas es triste como un niño
que se duerme soñando en tu acento de arrullo.

Para envolverte en besos quisiera ser el viento
y quisiera ser todo lo que tu mano toca;
ser tu sonrisa, ser hasta tu mismo aliento,
y así poder estar más cerca de tu boca.

Vivo de tu palabra, y eternamente espero
llamarte mía, como quien espera un tesoro.
lejos de tí comprendo lo mucho que te quiero
y, besando tus cartas, ingenuamente lloro.

Perdona que no tenga palabras con que pueda
decirte la inefable pasión que me devora;
para expresar mi amor solamente me queda
rasgarme el pecho, amada, y en tus manos de seda
dejar mi palpitante corazón que te adora!”

SANDRA TORRES

Escritor quiteñoNació en Quito. Vivió su infancia en una enorme propiedad rural, conociendo así, por observación directa, la aflictiva realidad de los indios, las características de su condición espiritual, sus costumbres. Aprobó en Quito los estudios escolares y parte de la ins­trucción media bajo la dirección de los frailes. Ingresó en la Facultad de Medicina, pero la abandonó poco después. Siguió entonces cursos de Arte Dramático, en el Conservatorio Nacional. La consecuencia inmediata de ello fue su profesión de actor, que la inició en 1928, y que estimuló sus primeras creaciones literarias. En efecto, lo que primero escribió estuvo destinado al teatro: “El intruso” (1928); “La comedia sin nombre” (1929); “Por el viejo” (1929); “Cuál es” (1931); “Como ellos quieren” (1931); “Sin sentido” (1932). La Compañía Dramática Nacional, a la que Icaza perteneció, puso en escena todos esos tra­bajos, cuyos temas habían sido tomados de conflictos íntimos de familia, o de prejuicios sociales. La experiencia personal de su autor, que llegó a conocer las exigencias del arte teatral, le fue de positiva utilidad en el dominio de la acción y en la desenvoltura de los diálogos.
Aunque no dejó de un modo definitivo la creación dramática, decidió probar su talento en la narración… el campo de su inspiración pasó a ser preponderantemente otro: el de los sufrimientos del indio y el cholo o mestizo en una sociedad corroída por el mal centenario de la discriminación racial, la desigualdad económica, las quiebras de la justicia y el sospechoso efecto de las leyes.
Sus nuevos libros fueron: “Barro de la sierra” (cuentos, 1933); “Huasipungo” (primer premio de la novela de Hispanoamérica en un concurso de la “Revista Americana” de Buenos Aires, 1934); “En las calles” (premio nacional de la novela del Ecuador, 1936); “Cholos” (novela, 1938); “Media vida deslumbrados” (novela, 1942); “Huairapamushcas” (novela, 1948); “Seis relatos” (cuentos, 1952); “El chulla Romero y Flores” (novela, 1958). Se publicó finalmente, en Buenos Aires, su novela postrera: “Atrapados”.
Icaza fue pues un escritor dedicado casi exclusivamente a su profesión literaria. Ha viajado por muchos países. Ha ejercido las funciones de Agregado Cultural ecuatoriano en la Argentina. Ha representado a su país en varios congresos intelectuales. Ha sido Director de la Biblioteca Nacional. Pero todo ello no ha tenido para él la significación que su labor de novelista, que es justamente la que le ha conquistado celebridad internacional. En la enunciada producción narrativa de Jorge Icaza se muestran muy evidentes sus objetivos de crítica social. Son ellos los que establecen la unidad de sus ideas combativas, y los que dictan el estilo de su relato y la persistencia de ciertos cuadros episódicos.
Su espíritu, atormentado de conflictos raciales, sigue pesando poderosa­mente el ancestro aborigen. Clarísimo testimonio de ello es el “Chulla Romero y Flores”, protagonista de la principal novela de Icaza. Y aun en este tipo de sus trabajos es corriente encontrar más de un episodio en que se mueven los indios rumiando su tragedia. Ahora bien, la intención política del narrador tiene un brío incontenible. Del retrato fidedigno da un salto brusco a la caricatura. Del análisis severo pasa resueltamente a la sátira.
Así también los conflictos anímicos de la mezcla racial del mestizo ecuatoriano se descubren por igual en los cuentos “Cachorros” y “Mama Pacha” y en las novelas “Cholos” y “El Chulla Romero y Flores”. Hay problemas colectivos, como el de la privación del agua a los campesinos, que tienen caracteres semejantes en el cuento “Sed” y en la novela “En las calles”. Y la confabulación de los explotadores contra el indio en“Huasipungo”, que es la novela a la que más se ha venido refiriendo la crítica.

Por: Lorena Loor Gomez

Bibliografia:  Literatura del Ecuador 400 años, Galo René Pérez

http://www.fundacionjoseguillermocarrillo.com/sitio/narraicaza.html

Pablo Palacio es uno de los autores más talentosos de nuestro país, su obra aunque fue escasa, es una clara referencia del talento que se perdió de este gran autor, ya que nunca llego a ser difundida como se merecía. Es muy importante que conozcamos un poco más acerca del más representativo escritor de la historia de nuestra literatura ecuatoriana. Pablo Palacio nace en Loja el 25 de enero de 1906. Hijo de Angelina Palacio y Agustín Costa, el padre, no lo reconoció. Éste, años más tarde cuando Pablo Palacio ya era famoso, intentó darle el apellido, el literato se negó. Este gran autor pertenecía a una rama empobrecida de los Palacio. Familia criolla y de abolengo aristocrático. Se casó en 1937, después de un largo enamoramiento, con la destacada artista Carmita Palacios. En 1939 Palacio empieza a manifestar síntomas de una terrible enfermedad, perdía la memoria constantemente y el hilo de las conversaciones. Al final, esta sería la enfermedad por la cual murió tiempo después en una clínica psiquiátrica de Guayaquil. Siete años duró su agonía, y fallece el 7 de enero de 1947.

Entre sus obras más representativa tenemos:

 Novelas:

-Un nuevo caso de mariage en trois —se dio a conocer como parte de la novela Ojeras de virgen cuyos originales se extraviaron— (Quito, 1925).

-Débora (Quito, 1927).

-Vida del ahorcado —novela subjetiva— (Quito, 1932).

 Cuentos:

-El huerfanito (Loja, 1921).

-El antropófago (Quito, 1926).

-Luz lateral (Quito, 1926).

-Brujerías (Quito, 1926).

-Un hombre muerto a puntapiés (Quito, 1927).

-Las mujeres miran las estrellas (Quito, 1927).

-La doble y única mujer (Quito, 1927).

-El Cuento (Quito, 1927).

-Señora (Quito, 1927).

-Relato de la muy sensible desgracia acaecida en la persona del joven Z (Quito, 1927); Una mujer y luego pollo frito (Quito, 1929).

-Cuentos hispanoamericanos, Ecuador (1992).

Su libro pertenece al género de prosa narrativa, son cuentos de realismo urbano o abierto, el nivel de escritura es en general culto y está dividido en diez cuentos. Este libro tiene básicamente como fondo el tratamiento de temas típicamente presentes en la realidad de la vida diaria de las ciudades ecuatorianas, que son comunicados en su máxima expresión, y entregan elementos de juicio para el lector inconforme e identificado con el texto, obviamente el mensaje no es directo y exige una lectura atenta y un análisis objetivo y subjetivo.

Pablo Palacio fue uno de los fundadores de la vanguardia en el Ecuador y América Latina, por tanto era un adelantado en lo que respecta a estructuras y contenidos narrativos por ser su obra casi no correspondida a los escritores del costumbrismo de su época.

En su narrativa desfilan seres anormales, casi locos, investigadores que elaboran hipótesis absurdas, casos clínicos, personajes dotados para el ridículo, todo ello manejado desde la ironía de un humorismo deshumanizado. Pablo Palacio es la imagen representativa de la Vanguardia, está claro que él se adelantó a su época; de acuerdo a su obra narrativa se ha calificado a Palacio  de anti romántico, porque presentaba seres anodinos y de vulgares pasiones, sus  libros lo convirtieron en el escritor joven más discutido y admirado entre la intelectualidad quiteña. Fue el innovador de los cuentos cortos, los cuentos que producían asco y desgracia a través de sus patéticos personajes; que tan simples como cualquiera de nosotros aparecían como únicos en sus desdichas y andanzas.

Sus cuentos de desgracias y melancolías, de conflictos y desdichas recreadas por sus personajes nos muestran un mundo trágico y con falta de valores, son narraciones en las que se alterna la primera y tercera persona. En estos cuentos el narrador se presenta como un amigo de los protagonistas, aún así los tonos burlescos dentro de la historia no están totalmente ausentes. El narrador adquiere una perspectiva crítica ante la realidad que lo rodea, hablamos de la década de los veinte. Palacio pretende retomar la realidad, alcanzando temas que estaban guardados y olvidados. La narración es literal a la realidad, pero también evoca el asco de las personas por su propio escenario. Su literatura trasciende al realismo abierto y critica a la sociedad quiteña en la que Palacio vivió. Propone una revolución literaria mediante la crítica, él mismo fue un revolucionario, inconforme con el ambiente en el que se desenvolvía.

A Palacio se lo critica por su forma fuera de lo común al escribir, y no es aceptado por los demás escritores de su tiempo por no escribir sobre el negro, el indio, el cholo, etc. Sus obras eran consideradas irritantes, hirientes, alucinantes, desafiantes, coléricas, absurdas, existenciales y difíciles de analizar, porque no seguían los cánones literarios de su época. Pero a pesar de las críticas se encuentra en Palacio a un hombre brillante, que fue afectado por las cosas que en su vida pasaron, y esto también debió de haber influido mucho en sus obras; dentro de la literatura ecuatoriana, es el caso insólito de una literatura fragmentada, esquizofrénica, con brillantes logros de forma y estilo.

Conclusión

La obra de Palacio es una obra muy completa, cuenta con una gran imaginación que aporta el autor; dentro de su obra se encuentran pequeños cuentos, como una especie de diario, su obra también es muy personal y subjetiva, al punto de mostrar sus conflictos emocionales una cierta especie de esquizofrenia que sobresale en su obra.

 

SANDRA TORRES

La Palabra

¿Qué es la palabra?

 

 La palabra es un espejo de la realidad; con su sonido  nos abre la puerta de una imagen que nos dice el estado de las cosas; sus rasgos, sus detalles, incluso aquéllos que nos negamos a ver apartando la mirada o trayendo en su lugar un silencio total  . Por eso es que el silencio dice más que mil palabras: porque ellas están ahí… detrás, sustentándolo; haciendo de él un silencio particular… especial; cargado de sentido  el que no hemos querido ver, por cierto.

¿Y qué ganamos con no ver lo que hay?

Quizá mucho… porque a veces la mentira es más piadosa que la verdad… o quizá nada… porque al no aceptar lo que hay, lo que le sigue es el vacío o espacio. Y entonces uno se mueve a pasos agigantados tratando de cubrirlo con cualquier cosa que nos llegue a mano; para no ver lo que hay, para no sentir el vacío. ¡Quizá nada ganamos cubriendo las cosas! Vaciando una botella, un almacén o el cuerpo de ropa.

Quizá sea quien nos significa, quien nos encarna. Y si realmente tiene ese poder, ¿qué ganamos con hacerlas salir vacías, con quitarles ese sentido que traen al salir de nuestros labios? Quizá guardamos ese sentido: se queda en nuestro interior haciendo un eco interminable hasta encontrar un hueco por donde salir, junto a nuestro hablar cotidiano. Y entonces nosotros pedimos perdón al que habla frente a nosotros por haber equivocado nuestro decir cuando se trata justo de lo contrario, porque al final ese error no es más que el eco de una verdad… esa que no quisimos ver. ¿Qué es entonces la palabra?

Si cuando optamos por decirla incluso puede mover montañas. Te amo. Te odio. Te admiro. Ya no te quiero. Te sigo esperando desde hace más de dos horas; por decir algo…

¿Qué será entonces la palabra, que a veces la ignoramos tanto?

 

 BiBliografia: libro de literatura,wikipedia y blog de lenguaje

Alan Assan

JULIO ZALDUMBIDE

  JULIO ZALDUMBIDE GANGOTENA

  Nació en Quito el 5 de junio de 1.833. Hijo legítimo de Ignacio Zaldumbide Izquierdo, combatió a lado del general José María Sáenz y fue asesinado a lanzadas después el combate de Pesillo, cuando estaba rendido. “Su nombre constituye baluarte de civilismo y signo de la saña del elemento militar extranjero adueñado del país” y de Felipa de Gangotena y Tinajero, quiteños.

Después de la primera enseñanza y de haber seguido los cursos de secundaria hasta graduarse de maestro o bachiller en Filosofía y Letras, ingresó a la Universidad Central con el intento de dedicarse a los estudios de Jurisprudencia, pero muy pronto los abandonó para seguir con ardor y entusiasmo a la literatura. “Era un joven de buenas maneras, de exquisito gusto, pero dado a la soledad y a la melancolía”.

En 1.852 escribió la poesía titulada “La estrella de la tarde”, primera de sus composiciones intimistas y de tono menor “en una atmósfera de amable melancolía y vaga tristeza, tan propia de la hora vespertina, vista por ojos románticos, donde campea su simpatía por la naturaleza y el canto al amor doloroso e imposible idealizado en Laura”.

Poco después y con motivo de conmemorarse el séptimo aniversario de la revolución marzista 6 de Marzo de 1.845– se presentó aún adolescente a la velada artístico- literaria de la “Sociedad de Ilustración” y subiendo al escenario declamó su “Canto a la Música”, causando magnífica impresión. Fragmento: El alma llena de delicias, cuando/ en el cristal suspira de la fuente;/ La estremece de horror, en el torrente/ que se lanza estruendoso en el peñón. // En el umbroso bosque, en la Colina/ finges la dulce voz de los amores/ y del vergel en las fragantes flores/ estático te escucha el corazón// Miguel Riofrío, “el poeta lojano que ejercitaba su justa autoridad ante los jóvenes estudiosos y que presidía la fiesta”, lo coronó. Zaldumbide tenía escasamente dieciocho años y de allí en adelante figuro activamente en el mundo de las letras.

 Según el 29 de noviembre escribió una elegía “A la memoria de la señora Juana Lama de Moncayo”, esposa del Dr. Pedro Moncayo y muerta al dar a luz a su hijo. En 1.855 publicó en el periódico “La Democracia” de Quito, otra elegía, a la muerte de Carmen Pérez Pareja. Ya era respetado en los medios cultos del país y se había granjeado numerosas amistades.

En 1.856 publicó su Silva titulada “A la soledad del campo” que según Hernán Rodríguez Castelo cambia sustancialmente su estilo. “Su poesía se tornó más amplia y libre y adquirió mayor aliento, usando combinaciones libres de versos de 11 y 7 sílabas y tomando a la naturaleza como objeto de contemplación. Y así surgió el ciclo de sus famosas poesías tales como “La Mañana”•, “La Tarde” y “La Noche”.

“En 1.857 atravesó una aguda neurosis que le ocasionaba desabrimiento y desencanto a todo y al ocurrir la muerte de su tía y suegra Rosa Gangotena de Gómez de la Torre escribió una elegía a su memoria. A fines de ese año adquirió el fundo “Paramba” situado en la región de Malbucho, que riega el río Mira en el camino el Pailón que acababa de abrirse y para marchar hacia la selva virgen hizo apuntes y resúmenes que debieron haberle costado muchas fatigas. El mismo hecho de aislarse en plena selva tropical, bella y poderosa soledad apacible, revela el cambio en su conducta; sin embargo no perdió enteramente su tiempo pues leyó a Tácito y a Tomás Moore y aunque no halló la ansiada felicidad que en ninguna parte está como él mismo confesaría después, gozó de una cierta quietud física y espiritual.

“Sus últimos años fueron sombríos y agobiados. Vivía tuberculoso y colmado de dolores, silencioso, amando a los suyos y ya no creía tanto en el destino incierto de los hombres porque la religión iba ganando terreno en su voluntad disminuida por el abandono, la pobreza y la enfermedad y murió el 31 de julio de 1.887 este patricio liberal, cuando sólo contaba 54 años.

De estatura más que regular, tez blanca, delgadísimo, ojos profundos y abundantes cabellos rizados y negros. Dejó ocho hijos y la estela inolvidable de su fama y su talento.

Fue un poeta elegante y exquisito formado en el más severo estudio, pero lleno de una genial apatía, pues no podía meditar y componer sin el ánimo bien apercibido; por eso sus trabajos iban saliendo de tarde en tarde y sólo a reiteradas solicitudes de sus amigos y admiradores. Cuando leía meditaba. El arte que no es inspiración es artificio. La poesía es meditación y recogimientos, las estrofas deben venir a una llamada de la emoción y la inteligencia; por eso, conforme iban pasando los años, sus versos van revistiéndose de gravedad, muy cercana a la Filosofía. Poeta – Filósofo se le llamó para indicar esta inclinación meditativa. Hizo poesía profunda, sobria y llena de buen gusto.- en la soledad del campo.

 

Poemas

EN TEMPESTAD SIN TREGUA DE BONANZA…

En tempestad sin tregua de bonanza

Sufrir, llorar, de amor la pena dura,

Sin ver para más grande desventura

Ni en tu esquivez ni en mi dolor mudanza.

Fingir acaso en bella lontananza

Dichoso porvenir a mi tristura;

Ver luego disiparse su luz pura,

y, cual siempre, quedar sin esperanza.

 

Aqueste es mi destino, Delia impía.

Más, tú contemplas con desdén mi llanto…

¡Ay! Si has de ser de piedra a la agonía

Del pobre corazón que te ama tanto,

¿De qué me ha de servir esta traidora

Llama que en él prendiste y le devora?

Alan Assan

Bibliografia: Libro de literatura ecuatoriana , Wikipedia

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